El vino rosado se despega de los prejuicios sobre su calidad - Vinos Uruguayos
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07 Feb El vino rosado se despega de los prejuicios sobre su calidad

Fuente: El País

Ni vinos de menor calidad, ni solo para el verano, ni exclusivamente para mujeres. Las bodegas locales se suman a la tendencia global de borrar los prejuicios y —apostando a una elaboración de calidad— se disponen a conquistar a los consumidores en todo mundo con sus productos «rosé».

La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) advirtió el auge de los rosados. En el informe Les vins rosé señaló que su consumo solo en 2002, el año del despegue, creció un 20%. «Uruguay se destaca en el mundo como productor de vinos rosados porque tiene una gran tradición como país vitivinícola. Lo nuevo es que acá, además de vinos de mesa, también se elaboran rosados de calidad preferente (VCP)», explicó la enóloga Estela de Frutos.

Con 7,6 millones de hectolitros, Francia es el principal productor de vinos rosados, según datos de la OIV. Le siguen en volumen España (5,5 millones), EE.UU. (3,5 millones) e Italia (2,5 millones). Mirado en proporciones, Uruguay se cuela en el mercado mundial: el 35% de sus uvas se destina a hacer vinos rosados, si bien el mayor porcentaje se utiliza en vinos de mesa y no en VCP. «En ese contexto de país con mucha tradición en rosados, acá comenzaron a elaborarse vinos finos. Casi todas las bodegas han elaborado el suyo», agregó De Frutos.

«Es fácil obtener vinos rosados de grandes mostos para tintos, el tannat es un ejemplo de cómo salen buenos rosados», puntualizó la experta.

El cofundador de la Sociedad de Catadores, Eduardo Lanza, señaló: «Hoy, los enólogos se han tomado en serio el desafío y piensan en sus rosados desde la viña, eligiendo las uvas y sobre todo el momento de cosecha, ya que (los vinos) deben ser ante todo refrescantes y livianos. Los más nuevos llegan con un aspecto rosa pálido, pero mucho más elegantes, con aromas delicados y texturas interesantes. Y si bien no suelen ser complejos, muchos dejan la simpleza de lado para demostrar un carácter propio. El resultado son mejores rosados para todos».

En los VCP, los tintos representan un 65% del total de elaboración, los blancos un 25% y los rosados tienen un tímido 10%, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi). Ese último es el porcentaje que las nuevas creaciones buscan incrementar.

En las bodegas

Con Artesana Tannat Rosado 2016, la bodega Artesana Winery incursionó en la elaboración de rosados. «Nos propusimos desterrar preconceptos sobre el vino rosado, dejar atrás la idea de que los tintos y blancos son de mayor calidad», sentenció Analía Lazaneo, directora y enóloga de la bodega junto a Valentina Gatti. «Estábamos convencidas de poder hacer un vino rosado distinto, fermentado en barrica», recordó.

La apuesta dio frutos. La producción de Artesana Tannat Rosado 2016 se inició tímidamente y este año se exportará a EE.UU. y Brasil.

«Al comienzo teníamos algunas filas de nuestra variedad emblema destinadas a su elaboración; hoy un cuadro de tannat, media hectárea, está plantado para su elaboración», contó satisfecha.

«El aumento del consumo impulsó el incremento de nuestra producción», que comenzó en 1.500 litros y trepó a los 4.500, de los cuales 3.000 irán a mesas extranjeras, indicó Lazaneo.

La bodega H. Stagnari apostó a los rosados y tiene tres en su haber: el espumoso H. Stagnari Brut Rosé, Cabernet Franc Premier Rosé y Blush.

«Cada vez el vino rosado tiene más repercusión. Vimos en ferias en el extranjero cómo incrementó su valoración», dijo Virginia Moreira, directora de la bodega junto al enólogo Héctor H. Stagnari.

La tendencia mundial, según Moreira, se acompaña de mejores productos y se alimenta con la fama de los rosados a la hora de disfrutar de propuestas gastronómicas.

«Maridan muy bien con variedad de platos. A veces los tintos pueden ser muy fuertes y los blancos muy aromáticos; entonces es ahí cuando el rosado surge como una excelente opción», remarcó Moreira.

En el caso de su bodega, no hay parcelas determinadas previamente a cada vino. «Hacemos vinos de autor y, según la evolución de la uva, Héctor decide qué variedades se elaborarán para obtener mejores vinos», añadió la directora.

La Bodega Oceánica Finca José Ignacio también hizo su apuesta al rosado con José Ignacio Pinot Rosé. «Apuntamos a elaborar un rosado de muy buena calidad. La tendencia es dejar atrás los prejuicios sobre este vino y crear buenas opciones», puntualizó Caterina Viña, enóloga responsable de O’33. «Es ideal para consumirlo en verano», indicó Viña. La producción va en aumento y acompaña la madurez del viñedo, que está alcanzando su estado adulto. El primer año, la producción fue de 1.500 litros (vendidos en su totalidad); este año alcanzó los 4.500 y se prevé que en 2019 trepe a 8.000 botellas.

La propuesta de Bodega Boutique Bouza no dejó pasar este boom. Con Tempranillo Rosado creó un vino fermentado en barrica, seco, que es muy distinto a las versiones más dulces de esta bebida. «Tiene otro cuerpo, otra estructura, es intenso», explicó Eduardo Boido, enólogo y director técnico de Bouza. «Mostramos que se puede crear un rosado de calidad, algo que comprobamos en ferias como Vinexpo, donde vimos cantidad de rosados», recordó.

Entre 1.500 y 2.000 botellas de tempranillo se comercializan anualmente de Bouza. «Son pocas, somos una bodega boutique. No lo hacemos por cantidad, sino para completar nuestra línea con un vino rosado. Percibimos que había un nicho y lo explotamos», enfatizó Boido. «Hay básicamente dos tipos de rosados, los estructurados, de color intenso, fermentados y los rosa pálidos, aromáticos, que son los que se imponen en el mundo. Vamos a contracorriente, el nuestro es intenso», remarcó.

Los rosados de calidad se diferencian de los dulzones vinos de mesa, pero endulzan una gama de vinos finos que conquista cada día más.