Se realizó la primera vendimia en Viñas Extremas de Lavalleja - Vinos Uruguayos
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06 Mar Se realizó la primera vendimia en Viñas Extremas de Lavalleja

Un nuevo proyecto que lleva a cabo Familia Deicas se ha hecho realidad con la recolección de las uvas en la Sierra de Guazuvirá, en proximidades de Solís de Mataojo. Con la presencia del enólogo consultor Paul Hobbs fuimos testigos de una jornada de duro trabajo en un día de sol abrasador.
Tres años atrás era solamente una ladera de roca ígnea de origen volcánico muy antigua y poco alterada, y un desafío enorme para el equipo de Familia Deicas. Con equipamiento pesado y dinamita, dos hectáreas de piedra fracturada se convirtieron en un viñedo. Por eso la viña enclavada en el predio de Chacras de las Sierras integra el proyecto de Viñas Extremas, allí donde el hombre debe desafiar a la naturaleza para obtener los mejores frutos.

Por eso el lunes 27 de febrero marca un hito en este reto, pues el viñedo de dos hectáreas rindió sus primeros racimos en una vendimia llevada a cabo por las familias dueñas de las tierras que componen el emprendimiento de chacras, y con presencia de Fernando Deicas, Mariela Deicas y Santiago Deicas Cáfaro, junto al enólogo Paul Hobbs. Ese día se celebró con un cordero asado en el Club House de la finca, y sólo queda esperar varios meses para probar los vinos.

 

Fernando Deicas, Paul Hobbs y Gustavo Blumetto apreciando el grado de maduración del Merlot

Las variedades plantadas fueron Merlot, Tannat, Viognier, Marsanne y Petit Verdot. Las vides son nacionales y provienen de un vivero de Las Violetas. El portainjerto elegido para este suelo tan particular es el Gravesac, y está dando buen resultado, ya que para ser un lugar tan pedregoso tuvo un desarrollo más que razonable. Al principio hubo una pérdida de plantas algo superior al promedio habitual, pero era esperable debido a la complejidad del cultivo.

Toda la viña está bajo régimen de riego por goteo, con la particularidad de que se estuvo regando hasta una semana antes de la vendimia. A simple vista, contra lo que podía esperarse, el verdor de las hojas en el viñedo indica que las plantas no sufrieron ningún tipo de estrés hídrico.

“Al ser la primera vendimia, pues la viña está en su tercera hoja, aún da pocos racimos. Pero la exposición a la refracción de la piedra genera una temperatura muy importante. Se interrumpió el agua una semana antes y avanzó rapidísimo la madurez de la pulpa”, explica Fernando Deicas. La vendimia se realizó sin dudas, en el punto óptimo.

 

Santiago Deicas muestra la textura gelatinosa de un grano

Los granos perfectos

Con las bayas de Tannat y Merlot en mano, los enólogos prueban la pulpa, se asombran de la textura gelatinosa exacta. “Esto lo aprendimos de Paul Hobbs”, dice Santiago Deicas, para luego completar: “Cuando el grano tiene mucho líquido y se separa fácilmente la pulpa de la cáscara, es porque cuenta con las enzimas naturales que le permiten esa separación. Eso facilita naturalmente el proceso de elaboración con mínima intervención, y contribuye a la extracción durante la maceración”.

Ahora muerden las pepitas y aprueban con movimientos de cabeza. “Los taninos en la semilla son importantes para los taninos en la boca”, dice Hobbs, “si se quiere obtener un vino cremoso, jugoso, necesita semillas con buena madurez. Es fundamental”.

Allí mismo, en ese momento, deciden fermentar a alta temperatura desde el arranque. Como Hobbs ya no visitará esta viña hasta el año próximo, se asegura también de consensuar con el agrónomo Gustavo Blumetto el tipo de poda que se realizará el próximo invierno, que será en el sistema Guyot.

Mientras descendemos de la viña, Fernando Deicas explica cuál es el aporte de las variedades blancas (Viognier y Marsanne) en la fermentación de las tintas: “Es una práctica que utilizamos, en teoría bastante paradójica, pero los resultados son reales. Al incorporar una uva blanca junto a las tintas, se desarrolla un proceso de co-pigmentación. Los polifenoles que están en la uva blanca, que no son coloreados, que no son antocianos, contribuyen en una polimerización conjunta con los antocianos de la tinta. Así el color se fija mejor y es más estable”. El aporte es mínimo, de unos 40 kilos en un fudre de 5.000 litros, pero funciona muy bien.

De esta primera vendimia se espera obtener apenas 600 botellas, la viña continuará progresando y alcanzará su madurez dentro de 7 u 8 años. El rendimiento por hectárea se mantendrá siempre en alrededor de 2.000 kg /ha para garantizar óptima calidad.

Una síntesis de ambos proyectos

Además del viñedo Sierra de Guazuvirá que visitamos, el proyecto Viñas Extremas comprende también un viñedo en Progreso de media hectárea de extensión, en la cual se realizó un trabajo de suelo invertido. Se llevó a la profundidad los primeros 30 cm de suelo fértil, y se trajo hacia arriba una capa de suelo arcilloso calcáreo que yacía entre los 0,30 y los 2,50 metros de profundidad. Ese suelo, de características similares al de Pommerol, es uno de los mejores. Allí, las raíces salen a buscar la fertilidad que hay abajo. La variedad plantada es Tannat, y la primera vendimia de tan sólo 500 botellas fue en 2016. Aún se encuentra en crianza.

En cuanto al proyecto inmobiliario Chacras de las Sierras, comenzó hace cuatro años con un grupo de amigos que adquirieron las primeras hectáreas, para luego sumar tierras hasta alcanzar 1.200 hectáreas. El loteo se realizó en 60 padrones individuales de apróximadamente 15 ha cada uno, y en cada chacra se puede construir únicamente sobre un 30% de su superficie. Además del viñedo que maneja Familia Deicas, cuenta con un club house, cancha de polo y caballerizas. El predio mantiene una zona forestal de bosque nativo donde hay una bella cascada. Los inversores son familias nacionales y extranjeras, y ya hay varias casas construidas y otras en construcción.

Fuente: Bodegas del Uruguay

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